domingo, 6 de septiembre de 2015

REFLEXIÓN

La enseñanza de la neuroanatomía ha sido sustentada en el método tradicional de educación, el cual, se basa en el diseño de clases magistrales, donde el docente, a través de disertaciones apoyadas con imágenes, busca que el estudiante entienda vías neurológicas que, en esencia, son de naturaleza tridimensional. Esto tiene como resultado que esta materia, históricamente referenciada, corresponde a una de las áreas de las ciencias morfológicas que presenta mayores dificultades académicas, representada por una alta tasa de pérdida de la materia y por pobre desempeño en las áreas posteriores de aplicación, como son la neurología, la neurocirugía y la rehabilitación.

Este cambio en los paradigmas educativos a tenido también su proyección hacia la enseñanza de las ciencias biomédicas, registrándose un incremento en el uso de nuevas tecnologías de la información, así como otras propias de la disciplina, tales como los microscopios con luz fluorescente y la inmunohistoquímica, los cuales, facilitan el aprendizaje de algunas áreas, específicamente, en la anatomía y la neuroanatomía (Drake et al. 2009; Husmann et al. 2009). Es así, que la educación médica se ha masificado en el uso del aprendizaje virtual, como una herramienta básica en la formación de los profesionales, ya que ésta cambia las formas de aproximación de los estudiantes al conocimiento, controlando los contenidos, la secuencia y los tiempos de aprendizaje, los énfasis y áreas de interés e intercambiar sus experiencias con personas, a nivel mundial, salvando así las limitantes de distancia, de tiempo y de recursos disponibles (Ruíz et al. 2006; Kim et al. 2009).

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