La enseñanza de la neuroanatomía ha sido sustentada en
el método tradicional de educación, el cual, se basa en el
diseño de clases magistrales, donde el docente, a través de
disertaciones apoyadas con imágenes, busca que el estudiante
entienda vías neurológicas que, en esencia, son de naturaleza
tridimensional. Esto tiene como resultado que esta materia,
históricamente referenciada, corresponde a una de las áreas
de las ciencias morfológicas que presenta mayores dificultades
académicas, representada por una alta tasa de pérdida de
la materia y por pobre desempeño en las áreas posteriores
de aplicación, como son la neurología, la neurocirugía y la
rehabilitación.
Este cambio en los paradigmas educativos a tenido
también su proyección hacia la enseñanza de las ciencias
biomédicas, registrándose un incremento en el uso de nuevas
tecnologías de la información, así como otras propias de la
disciplina, tales como los microscopios con luz fluorescente
y la inmunohistoquímica, los cuales, facilitan el aprendizaje
de algunas áreas, específicamente, en la anatomía y la
neuroanatomía (Drake et al. 2009; Husmann et al. 2009).
Es así, que la educación médica se ha masificado en el uso
del aprendizaje virtual, como una herramienta básica en
la formación de los profesionales, ya que ésta cambia las
formas de aproximación de los estudiantes al conocimiento,
controlando los contenidos, la secuencia y los tiempos de
aprendizaje, los énfasis y áreas de interés e intercambiar sus
experiencias con personas, a nivel mundial, salvando así las
limitantes de distancia, de tiempo y de recursos disponibles
(Ruíz et al. 2006; Kim et al. 2009).
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